Hace exactamente 20 años salió a la luz Nevermind, el que fuera el segundo álbum de una banda aún muy poco conocida entonces llamada Nirvana y cuyo líder, Kurt Cobain se convertiría en pocos años y muy a su pesar en todo un icono al que se sigue reivindicando o denostando según soplen los vientos del mundo del rock.

Para quien esto escribe es muy difícil explicar qué le supuso Nevermind a nivel musical pero también vital: por cuestiones generacionales, este disco me encontró en esa edad precisa en que ciertas experiencias se graban a fuego y para siempre. Algunas de las canciones de Nirvana fueron las primeras que chapurreé sobre una guitarra, por ejemplo. Pero la historia de Nirvana se ha contado muchas veces. Y la historia de quienes crecieron, de diversas formas, al compás de sus canciones también.

Lo que queremos compartir con vosotros en esta fecha tan señalada son algunos de los secretos de la producción de un disco que, para bien o para mal, agitó los cimientos del rock tal y como se conocía, quién lo conocía y quién lo escuchaba. Cotilleos de estudio, algunas de las técnicas empleadas en la grabación y curiosidades de todo el proceso que llevó a Nirvana a vender millones de copias de Nevermind… eso te contamos aquí:

El Nevermind de SubPop
SubPop era el sello con el que Nirvana tenía su contrato discográfico en la época de Bleach, su primer álbum. Y fue con ellos con quienes se empezó la grabación de Nevermind, con Butch Vig – entonces no demasiado famoso – ya a los mandos de la nave. No obstante, Kurt Cobain se dejó la voz, literalmente, durante la grabación de Lithium, y la producción se dejó en pausa… demasiado tiempo. Butch Vig dejó de tener noticias del proyecto, SubPop empezó a tener problemas económicos serios y, finalmente, los componentes de Nirvana decidieron cambiar de compañía, recalando en Geffen Records.

Descartes y nuevos temas
Ya en Geffen Records, se retomó la producción de lo que sería Nevermind, de nuevo con Butch Vig, solicitado por los propios Nirvana, al mando. De las canciones en las que ya se había trabajado se descartaron algunas (que se convertirían en caras B y material de discos como Incesticide: Dive, Sappy, Pay to Play, Here She Comes Now…) y se rescataron otras: Lithium, Breed (titulada inicialmente Immodium), Polly e In Bloom. Smells Like Teen Spirit, el tema estrella, sin embargo, fue compuesto entre unas sesiones y otras por los tres miembros de la banda sobre un riff de Kurt Cobain. Butch Vig contribuiría luego con algunos retoques: aquí puedes escuchar cómo sonaba antes de llegar a Sound City Studios




Un fan de los Beatles y un productor avispado
In Bloom fue una la primera canción que se retomó durante las sesiones de grabación con Geffen Records y Butch Vig en los Sound City Studios de Los Ángeles (con un presupuesto, todo sea dicho, de 65.000 dólares). Uno de los primeros triunfos del productor fue precisamente el estribillo de este tema, en el que lo que oímos son en realidad cuatro voces: dos pistas de Kurt Cobain y otras dos de Dave Grohl. Según declaraba Vig en el documental Classic Albums: Nevermind, Kurt odiaba doblar voces o instrumentos, aunque se le daba condenadamente bien, clavando siempre las tomas. Sin embargo, Butch Vig le convenció en éste y otros casos aprovechando la reverencia que Cobain sentía por los Beatles: “John Lennon lo haría”, le decía.

Drain You: locura multipistas
Otro ejemplo de los logros de Butch Vig con los overdubs ocurrió en Drain You. Para el inicio del tema, Vig quería que el paso de la guitarra limpia durante los primeros versos a la distorsionada que dominaría la canción sonara todo lo enorme posible. Para eso, según él mismo explica, grabaron hasta cinco guitarras: dos empleando un ampli Mesa/Boggie que se mezclaron dobladas, otras dos con un Bassman de la misma forma, y una quinta, que llamaban “supergrunge” empleando el Bassman y un pedal de distorsión. En este caso, el truco de Vig consistió en ir diciéndole a Kurt que había que repetir la toma porque no acababa de estar bien.

La falsa entrada de Polly
Durante una grabación suelen ocurrir errores que, normalmente, se subsanan con nuevas tomas o, en los tiempos actuales, se corrigen empleando técnicas de grabación digital y software (ese copia/pega que a músicos como, sin ir más lejos, Dave Grohl les produce alergia). En otras ocasiones, los errores se dejan: es precisamente lo que ocurrió con Polly. Si uno se fija, durante la parte en que Krist Novoselic se queda solo al bajo, Kurt canta “Polly said”. Era el principio de la estrofa siguiente, que comenzó a cantar antes de tiempo por error. Sin embargo, decidieron dejarlo ahí siguiendo una de las reglas no escritas del rock: a veces, los fallos son hermosos.

Something in the Way: frustración y creatividad
Las horas empleadas en el estudio pueden ser realmente extenuantes… y frustrantes. Un buen ejemplo podría ser la canción que cierra Nevermind, Something in the Way, que tras tomas y tomas, y más tomas, no acababa de quedar como Kurt Cobain quería. Harto y desesperado, entró en la cabina de control, se recostó en el sofá y le dijo a Butch Vig: “Así es como debería sonar”, y se puso a cantar y tocar. Tras unos segundos, Vig le pidió que parara, colocó micros, y grabó la toma que aparece en el disco. Después Grohl y Novoselic tuvieron que pelearse con una pista sin tempo fijo para grabar sus partes.

Alfileres en la garganta
Así es como definen algunos de sus colaboradores (Dave Grohl, Butch Vig) al registro vocal más desgarrado de Kurt Cobain. El mejor ejemplo es el de Smells Like Teen Spirit, que la banda compuso tras las grabaciones con SubPop y las sesiones con Geffen. Según explica Butch, la canción se grabó en tres tomas (como la mayoría de las canciones del disco), y en la que finalmente quedó como definitiva se puede oir la voz de Cobain a punto del colapso en la parte final de la canción debido al esfuerzo. El resultado es brutal, aunque estos “alfileres en la garganta” tuvieran su contrapartida: “Tuve suerte de conseguir alguna vez que Kurt hiciera cuatro tomas”, declaró Butch Vig.

El Bohemian Rapsody de Nirvana
Así definió Dave Grohl lo que querían conseguir con el interludio de un tema del que ya hemos hablado: Drain You. Para Kurt Cobain, la canción debía ser el You Won´t Get Fooled Again (The Who) de Nirvana. Para ello emplearon cualquier cosa que tuvieran a mano, intentando crear una sección intermedia compleja y bizarra: desde un ratón de goma pasado por capas de delays para algunos de los ruidos, hasta sonidos hechos con la boca imitando escapes de vapor. En el estudio, todo vale.

La canción oculta de Nevermind
La historia de Endless, Nameless es doblemente curiosa: por un lado, fue el resultado de la frustración durante la grabación de Lithium. Los componentes de Nirvana tenían problemas para mantener el tempo de la canción, y Butch Vig se mostró muy exigente, haciéndoles seguir una claqueta, cambiando patrones de batería y obligándoles a repetir muchas tomas. Kurt fue el que sufrió especialmente, ya que tendía a acelerarse. En un ataque de frustración, la banda comenzó una jam instrumental que Vig grabó y que acabaría siendo Endless, Nameless.
La canción, además, no apareció en las primeras copias de Nevermind que salieron a la venta por culpa de un error. Finalmente, se añadió a las siguientes aparecidas, pero a modo de “canción oculta”, tras diez minutos de silencio después de Something in the Way.

Las ventas de Nevermind
Las expectativas de los directivos de Geffen Records con Nevermind no eran, la verdad, demasiado altas. En un principio esperaban vender en torno a las 50.000 copias del álbum (que venían a ser la mitad de lo que vendía una banda como Sonic Youth). Tras escuchar lo que se había cocido en Sound City Studios, alguno llegó a estimar que, “con mucho, mucho esfuerzo, algo de suerte, y si la banda no implosionaba”, podrían llegar al medio millón de discos vendidos durante un año. Se equivocaron todos: en enero de 1992, Nirvana desbancó a Michael Jackson del Nº 1 del Billboard americano, y se vendían en torno a 300.000 copias de Nevermind… ¡a la semana! A día de hoy, las ventas se estiman por encima de los 26 millones de discos.